Como una joven mujer Peronista, quiero hacer llegar mi adhesión a este homenaje que se le rinde a la mujer más trascendental de la vida política de nuestra Historia. No se puede dejar de recordar en este día, a quien puso fin, de una vez y para siempre, a la imagen pasiva de la mujer en la historia política argentina. Evita, "la "Dama de la Esperanza", fue quien por primera vez hizo escuchar la voz de las mujeres clamando por sus derechos, fue quien nos dio un lugar cívico y social para participar en los destinos de la Patria. Con ella, el puesto decorativo de primera Dama se convirtió en un puesto de trabajo, lado a lado, junto a Perón, en su lucha por la defensa de los humildes. Una mujer del pueblo predestinada a ocupar lugares de privilegio desde donde prefirió "renunciar a los honores pero no a la lucha". Quien llegó a incomodar a los hombres que no podían tolerar que una mujer consolidara su imagen por mérito propio. Nos legó sabiamente, que la dignidad es inherente al ser humano y que lo único indigno es que haya gente muriéndose de hambre. Ya en su lecho de enferma suplicaba a Perón que no olvidara "a los pobres, a los grasitas", que no dejara de ayudarlos; quedando así plasmado cómo en su alma reinaban el sacrificio y el amor al pueblo, y no la ambición o el interés personal. Su teoría no fue de Academias y aulas magnas, pero poseía la claridad que muy pocos poseen, y que muchos doctorados jamás poseerán, de interpretar la realidad, teniendo esa magnífica virtud de ser auténtica. Hoy, se cumple un año más desde que no la tenemos físicamente; pero cada uno de nosotros sabemos que siempre seguirá palpitando en nuestros corazones su fuego interno, y aquéllas palabras que pronunciara con tanto ímpetu y convicción: "Yo saldré con el pueblo trabajador. Yo saldré con las mujeres del pueblo. Yo saldré con los descamisados de la Patria, muerta o viva. Para no dejar en pie un solo ladrillo que no sea Peronista". Evita, no sólo es nuestra guía y abanderada, sino que es el alma del pueblo, por ello sigue viva entre nosotros, y el mejor homenaje que podemos hacerle, como mujeres de esta Patria, es seguir su ejemplo y entregarnos a la lucha diaria para lograr, junto a nuestros hombres, la consolidación de un objetivo primordial del justicialismo: la felicidad del pueblo. Recordemos en este día a la compañera Evita, pero sin tristeza en nuestro rostro sino con la felicidad de saber que su lucha no fue en vano y que ella sigue presente en el día a día de nuestras vidas. Un fuerte abrazo Peronista. Judith Abreu.-CURRICULUM ACADÉMICO LABORAL
jueves 28 de julio de 2011
Como una joven mujer Peronista, quiero hacer llegar mi adhesión a este homenaje que se le rinde a la mujer más trascendental de la vida política de nuestra Historia. No se puede dejar de recordar en este día, a quien puso fin, de una vez y para siempre, a la imagen pasiva de la mujer en la historia política argentina. Evita, "la "Dama de la Esperanza", fue quien por primera vez hizo escuchar la voz de las mujeres clamando por sus derechos, fue quien nos dio un lugar cívico y social para participar en los destinos de la Patria. Con ella, el puesto decorativo de primera Dama se convirtió en un puesto de trabajo, lado a lado, junto a Perón, en su lucha por la defensa de los humildes. Una mujer del pueblo predestinada a ocupar lugares de privilegio desde donde prefirió "renunciar a los honores pero no a la lucha". Quien llegó a incomodar a los hombres que no podían tolerar que una mujer consolidara su imagen por mérito propio. Nos legó sabiamente, que la dignidad es inherente al ser humano y que lo único indigno es que haya gente muriéndose de hambre. Ya en su lecho de enferma suplicaba a Perón que no olvidara "a los pobres, a los grasitas", que no dejara de ayudarlos; quedando así plasmado cómo en su alma reinaban el sacrificio y el amor al pueblo, y no la ambición o el interés personal. Su teoría no fue de Academias y aulas magnas, pero poseía la claridad que muy pocos poseen, y que muchos doctorados jamás poseerán, de interpretar la realidad, teniendo esa magnífica virtud de ser auténtica. Hoy, se cumple un año más desde que no la tenemos físicamente; pero cada uno de nosotros sabemos que siempre seguirá palpitando en nuestros corazones su fuego interno, y aquéllas palabras que pronunciara con tanto ímpetu y convicción: "Yo saldré con el pueblo trabajador. Yo saldré con las mujeres del pueblo. Yo saldré con los descamisados de la Patria, muerta o viva. Para no dejar en pie un solo ladrillo que no sea Peronista". Evita, no sólo es nuestra guía y abanderada, sino que es el alma del pueblo, por ello sigue viva entre nosotros, y el mejor homenaje que podemos hacerle, como mujeres de esta Patria, es seguir su ejemplo y entregarnos a la lucha diaria para lograr, junto a nuestros hombres, la consolidación de un objetivo primordial del justicialismo: la felicidad del pueblo. Recordemos en este día a la compañera Evita, pero sin tristeza en nuestro rostro sino con la felicidad de saber que su lucha no fue en vano y que ella sigue presente en el día a día de nuestras vidas. Un fuerte abrazo Peronista. Judith Abreu.-
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